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COVER STOR |
Sister of Mercy |
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Foto por Guillermo Sosa Ella es una combinación de la fuente de la juventud y una fuente de conocimientos. Aguantó la Revolución Mexicana, ambas Guerras Mundiales, el Conflicto Koreano, Vietnam, Grenada, el Golfo Pérsico, la Guerra de Afgannistan e Iraq. Practicamente ha vivido durante cada uno de los pontificados del Siglo XX. Ha vivido durante las presidencias de 17 presidentes de EUA. Estaba presente cuando se inventó la radio, la televisión, así como otros descubrimientos de esta epoca moderna. Su mente aguda nos ofrece una reseña de la vidas de los tejanos a principios del Siglo XX, mediante las formas de arte tradicionales y de la historia oral. Y es la única Hermana de la Misericordia que ha caminado por los corredores, orado en las capillas y confortado a los necesitados en tres de los cuatro Hospitales de la Misericordia en la historia de Laredo. Aunque fisicamente mide unos 4 pies diez pulgadas (un metro cuarenta centimetros), la Hermana De Lillis mantiene una presencia tamaño Texas en nuestra comunidad, guiada por su pasión de auxiliar a otros y aunada a una reputación impecable, dificil de igualar. Amalia Treviño, su nombre antes de profesarse, nació (¡imagínense nada mas!) en Mercy Hospital en Laredo, y ha vivido una de las epocas de mayor resplandor en la historia moderna. De inicios humildes, la Hermana De Lellis se graduó entre el 25% más alto de su clase de la Preparatoria de Laredo, en 1933, cuando esta escuela se encontraba en lo que en la actualidad es el Hotel La Posada. A mediados de la Gran Depresión, la ex-porrista tenía la esperanza de encontrar un trabajo que le permitiera contribuír económicamente a su casa y ahorrar suficiente dinero para asistir a la universidad. “Mi meta era asistir a la universidad y obtener un título,” dijo laHermana De Lellis. “Pero no pude asistir porque mi familia no tenía suficiente dinero. Venía de una familia muy humilde.” La hija de José María y María de Jesús Treviño no vacila en admitir que era ingenua en cuanto a su situación económica. “Yo pensaba que obtendría trabajo, ahorraría dinero e iría a la universidad,” dijo la Hermana De Lillis. “Como todas las demás niñas que recientemente se habían graduado de Preparatoria, yo fui y solicité trabajo en las tiendas de departamento como Kress, Woolworth y El Precio Fijo (Richter’s), que todas estaban en el centro de Laredo. Pero ninguna me daba empleo. Estaba muy chaparra.” Sin embargo, la buena fortuna pronto cruzó las veredas con la jóven estudiante. “Fui presentada en el hospital por el administrador del hospital. En aquellos tiempos no habían CEO’s, COO’s y todo eso. No mas tenían un administrador,” explicó la Hermana De Lillis. “La Hermana Mary Camillus me dio mi primer trabajo en Mercy Hospital. Comence llevando charolas a los pacientes.” El nuevo puesto ofreció una mirada a las vidas generosas y entregadas de aquellos que atendían a los enfermos. Después de un corto tiempo en Mercy Hospital, fue presentada a la Directora del Laboratorio, Hermana Mary Chrisrina, quien tendría un impacto inmensurable sobre la jóven laderence. “La Hermana Mary Christina fue una hermana hermosa, tanto en su vida religiosa como en su vida de trabajo. Me enseño de todo. Como hacerlo y por qué hacerlo,” exclamó la Hermana De Lillis, “Se convirtió en mi mentora, entregándome libros y dándome clases formales con asignaciones y exámens.” La Hermana De Lillis pronto se entregó y se enamoró de su vida de trabajo en el hospital. Su dedicación y pasión llegó a ser una preocupación para su madre, María de Jesús. “Me enamoré de mi trabajo y mi madre comenzó a preocuparse de que estaba yo pasando mucho tiempo en el hospital,” dijo la Hermana De Lillis. “Todavía recuerdo que mi mamá me decía, ‘ya te pasas todo el día y toda la semana allí y ahora te quieres pasar las noches también.’ Yo trabajé por unos cuatro o cinco años con el hospital y me enamoré con lo que las Hermanas estaban haciendo, y comenzó a gustarme la vida religiosa en que vivían las Hermanas.” Después de mudarse a Saint Louis, estudiando en el convento y de haber profesado en 1942, la Hermana De Lillis procedió a adquerir su meta inicial: un título universitario. “Logré mi Bachillerato en Ciencias en sólo tres años,” dijo. “Primero, trabajé en un hospital en Slaton, que es un pequeño pueblo en el oeste de Texas, cerca de Lubbock, y entonces trabajé en Brownsville antes de ser transferida a Laredo para reemplazar a la Hermana Mary Christina como Directora del Laboratorio.” La transferencia señaló el inicio de una carrera distinguida para laHermana De Lellis como la preeminente Diretora del Laboratorio durante un periodo de tres decadas. Pero marcó también otro inicio de mayor significación. “Siempre ha habido personas o familias en Laredo, que necesitan ayuda,” explicó la Hermana De Lellis. “Yo recuerdo como niña jovencita durante la Depresión que nada había. Aquí no habían soup kitchens. Eramos muy pobres y Laredo era mucho muy pobre. La gente pobre iba a los sembradíos y recogían los desperdicios de los labores porque todo lo que es el airport y el hospital nuevo eran puro labores. Había cebollas, sanaorias, sandias, melones y claro que helote. Toda la gente era cebollera porque había mucho trabajo en las cebollas.” Esos recuerdos, así como el espíritu humanitario personificado por su madre, a pesar de sus problemas económicas personales, motivaron a la Hermana De Lellis para su actual y valiente empresa. “La idea de ayudarle a la gente me viene a mi de mis padres porque aunque nosotros fuimos una familia pobre, habían muchas mas pobnres que nosotros,” recordaba la Hermana De Lellis. “Mi mamá era muy generosa y cuidadosa. No dejaba que ningún pedacito de pan o pedacito de nada se tirara o desperdiciaba porque alguien mas lo nececitava.” Su esfuerzo por alimentar a los pobres se inició con humildad. La Hermana De Lellis comenzó repartiendo alimentos de su laboratorio a unas cuantas personas. Y lo que es típico de Laredo, donde el sonido viaja más aprisa que la luz, pronto se extendió la voz de su generosidad. Al ir creciendo su popularidad y filantropía, Mercy Hospital le entregó un pequeño edificio en la esquina de Hendricks y Galveston, para la primerísima La Casita, en 1980. Doce años mas tarde, y después de su jubilación como Directora del Laboratorio, La Casita de Mercy se mudó a su local actual, que comparte con el mecánico de la flota del hospital. El Centro de Rehabilitación y Educación de Lamar Bruni ahora está situado en ese lugar original. Mientras que la Hermana de la Misericordia no depende de las huertas de naranjos, pomelos y duraznos de su madre para ayudar a los menos afortunados, si confía en la generosidad de Mercy Health Center, Sur de Texas, el Banco Regional Alimenticio de Laredo y el Banco Regional Alimenticio del Sur de Texas, para ayudar a los hambientos. Según la Hermana De Lellis y su pequeño equipo de voluntarios, un promedio de 250 a 300 personas se juntan en La Casita Mercy todos los viernes en la mañana para obtener alimentos gratis. Llegan al número 601 de Gustavus tan temprano como cante el gallo en cuanto comienza el amanecer. Y cada viernes, la Hermana De Lellis inicia la distribución con una oración en grupo, dando gracias a Nuestro Señor Jesucristo porproveer otros alimentos para los necesitados. Los alimentos no perecederos tiene una diversidad de alimentos enlatados, cajas de cereal y jugos embotellados. Los artículos que se distribuyen siempre incluyen una dotación de los alimentos culturales de arroz y frijol. La combinación de arroz y frijol contiene un fuerte sentido para la Hermana De Lellis, al grado de que solicitó que fuera el platillo principal en la cena, que siguió a una ceremonia de reconocimiento en su honor. En 1998, la alcaldeza de Laredo, Elizabeth G. “Betty” Flores, y el Banco Regional Alimenticio de Laredo le presentaron a la Hermana De Lellis el Premio Memorial Dr. Sandra Clayton Richard de Consciencia Anti Hambruna. “Comimos frijoles con arroz porque eso es la comida de la gente pobre,” dijo la Hermana De Lellis. “Ese fue un día muy especial para mi. La alcaldeza me presentó un reconocimiento que significó much para mi, Los honores continuaron en 1999 al ser inscrita la Hermana De Lellis en el Salón de La Fama de las Mujeres. No obstante los numerosos reconocimientos que ha recibido por su sobresaliente labor, la Hermana De Lellis considera que el Noviciado de Misericordia está entre las más grandes cosas de las que ha sido testigo durante su larga vida. “En secreto, tenía un fuerte deseo de que Laredo fuera la anfitriona del noviciado para las Hermanas de la Misericordia. Oré muchas veces para que esto sucediera,” explicó la Hermana De Lellis. “Las Hermanas de la Casa Hogar del Sagrado Corazón ya fueron anfitrionas en un noviciado. También lo han sido las Hermanas Salesianas de María Auxiliadora y los Hermanos de San Juan también lo ha hecho. Y yo pensé, hemos estado aquí por tanto tiempo ¿por qué no lo hemos hecho nosotros?” Y considera que sus oraciones han tenido respuesta. Sin embargo, nunca previó la pendiente transferencia del hospital a otros propietarios. “Esto a sido un golpe muy terrible para mi. Nunca pensaba yo que nos iba a pasar esto” lamentó la Hermana De Lellis. “Pero estas cosas pasan por una razón y debemos confiar en Nuestro Señor.” Y con la transición pendiente en Mercy Health Center, una vez más la Hermana De Lellis es testigo de otro capítulo en los anales históricos y continúa poniendo su fe y confianza en Dios para un resultado positivo. A traves de las guerras, los inventos y las turbulencias politicas y sociales que ella ha experimentado, la Hermana De Lellis ha mantenido un enfoque - la gente de los tiempos. Es su conviccion de ayudar a otros lo que la ha mantenido adaptable, pero mayormente importante, es la misericordia, que ha convertido en realidad sus nobles ambiciones durante tiempos de tumulto. Ella ha aguantado 91 años de intensa transformación Ella ha ayudado a alimentar y cuidar a miles durante este tiempo. Ella continua hoy como una verdadera Hermana de la Misericordia. |
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| Feature Stories |
| Mercy Ministries of Laredo |
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Over the last 109 years, the Sisters of Mercy have served the community of Laredo... |
| Cleotilde |
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To this day, Cleotilde* still wears her wedding ring. Perhaps it’s a symbol of her faith in God. |
| From the Bishop |
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| From the Editor |
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Unbelievably, this is our third issue. Time has flown and the summer is but a memory. |
Cover Story |
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She is a combination of the fountain of youth and a fountain of knowledge.... |
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