Bishop's Column

Bishop James A. Tamayo

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Sacerdotes así como diáconos, hermanos y hermanas religiosas, mantienen su vocación como un llamado de Dios. Suena muy sencillo pero consigo trae cierto significado que inclusive puede ser muy complejo. Considera las siguientes circunstancias.

La historia describe la parte media y finales de los sesentas como turbulenta, revolucionaria y católica. Existía una apertura muy estrecha tanto en la cultura como en lo social entre los ambitos de la sociedad religiosa como en la sociedad establecida por el hombre. Las manifestaciones a los derechos civiles, protestas anti encuentros bélicos y la inconformidad entre jóvenes adultos y adolescentes, giró al país dentro de argumentos interminables sobre valores, libertades y moral. Al poco tiempo después, dandose así como la cima de esa década de libertinaje sexual, el consumo de drogas y la música rock & roll llegó con la venida del festival Woodstock en el estado de Nueva York.

Mientras tanto durante el segundo concilio del vaticano y como resultado una amplia respuesta de malinterpretaciones, un gran número de religiosas y sacerdotes dejarón su vocación. La comunidad católica en los Estados Unidos de Norteamérica se veía en altas y bajas.

Más aún la iglesia católica vió una baja del 25% por padres de familia no aprobar que sus hijos varones en seguir su llamado al sacerdocio durante los años de 1964 hasta 1974, haciendo así más la situación menos favorable. Aún y con la problem tica dentro de la Iglesia y en el país, un joven llamado Jaime Antonio Tamayo fue apoyado por sus padres además de ser una persona abierta decidida al cambio y mantener un corazón abierto para responder al llamada de Dios y hacerlo servidor de la Iglesia. Su llamado llegó a temprana edad desde que cursaba el primer año de primaria. "Desde ese momento sentí el llamado a la vida religiosa. Cada año después de ese la misma pregunta surgía en mi y siempre mi respuesta era 'si'," afirmó el Reverendísimo Jaime A. Tamayo, primer Obispo de la Diócesis de Laredo.

Hay que tomar también a consideración que los padres del Señor Obispo, Guadalupe y Antonio exhortaron en él y lo trataron de persuadir para que no ingresar al seminario desde los 15 años de edad pero decidiócontinuar con la vida normal de un estudiante de preparatoria."Mis padres me pedian que participar en todas las actividades de un preparatoria como por ejemplo, el baile de graduación, deportes y asociaciones dentro de la escuela," explicó el Obispo Tamayo. "Fui activo en todas las reas de la escuela que incluían clases de teatro, mesa directiva y parte del equipo de tenis."

¿Acaso fue el llamado el rey del 'homecoming'?

"No, no, no," contestó un tanto penoso el Obispo Tamayo. "Si estuve participe dentro de la organización de los eventos e inclusive fui al baile de graduación."

Todo esto con el esfuerzo de comprobar si realmente estaba convencido el Obispo Tamayo y que llevar una vida propia de un joven de 15 años. Y así que sus padres vieran que la decisión del Obispo Tamayo era real y además que durante la época estaban en curso la guerra de Vietnam, la era post del Segundo Vaticano y la revolución social en los Estados Unidos.

"Considero que el haberme quedado en la preparatoria y antes de entrar el seminario me ayudo para madurar la idea al igual que madurar como ser humano, reforzar mi decisión de ser sacerdote," comentó el Obispo Tamayo.

En mayo del año 1968 el Obispo Tamayo formó parte de la primera generación de graduados de la preparatoria Foy H. Moody en la ciudad de Corpus Christi. Fue parte de la historia algo que con el tiempo se volvería a repetir. En el otoño de ese mismo año de 1968 el recien egresado de preparatoria ingresaría al Seminario Menor de Corpus Christi y a la universidad Del Mar Junior College. Aún y apartandose del mundo exterior, el Obispo Tamayo permaneció al tanto de los acontecimientos que afectaban a su país y el catolicismo.

"Estaba al tanto que varios de mis amigos y compañeros de escuela estabán en Vietnam y que er n tiempos difíciles en los Estados Unidos a causa de la guerra. El Concilio Vaticano afectaba a los sacerdotes y hermanas hasta llegar el momento que muchos colgaron los hábitos. Por lo tanto, la vida a la cual entraba se encontraba en pleno cambio y fluctuación," afirmó el Obispo Tamayo. Hubo también retos personales.

"El presentarse el concepto del celibato y una vida dedicada a la oración fuerón difíciles pero con cada una de ellas me di cuenta que me sentia pleno y remunerado y eso me hacia permanecer con los pies en la tierra," comentó el Obispo Tamayo. "Deje la protección de mis padres, deje atr s a amigos y también con ello la libertad personal de hacer cosas. Pero me enfrentaba a otros retos con fe."

Después de concluir sus estudios iniciales en 1970, el Obispo Tamayo ingreso al Seminario de Santa María 'St. Mary's Seminary' en Houston y simult neamente asistiendo la Universidad de Santo Tomás 'University of St. Thomas' recibiendo la licenciatura en artes y la maestría en teología. El aplicado estudiante hasta fue acreedor de honores y obteniendo así Magna Cum Laude.

"Así como la educación recibida en escuela católica me ayudo a ser mejor académicamente en la preparatoria, así también me ayudo en ser un buen líder y desarrollar lo aprendido durante la preparatoria se vieron reflejadas durante mis años como universitarios ya que fui otorgado varios premios y nombramientos," mencionó el Obispo Tamayo. Jaime Antonio Tamayo dejó su hogar como niño y regreso con sus hábitos en junio de 1976.

"Fui aceptado dentro del sacerdocio en la Diócesis de Corpus Christi donde crecí y fui a la escuela," expreso el Obispo Tamayo.

Al regreso a la ciudad en el golfo, consigo trajo varias bendiciones que incluyeron el dar los sacramentos a sus familiares, vecinos y compañeros de escuela.

"Fui testigo de bendición en el sacramento del matrimonio de varios amigos y vecinos. Hasta inclusive bautize a sus hijos," explico el Obispo Tamayo.

En enero de 1990, el Reverendo Tamayo fue nombrado Vicario Episcopalo de la Vicaria Oeste en Laredo y Párroco de la iglesia de Blessed Sacrament. El 10 de marzo de 1993 se retiró de Laredo para ser nombrado Obispo Auxiliar de la Diócesis de Galveston y Houston. Durante su asignatura en el rea de Houston, el Obispo Tamayo tuvo la oportunidad de obtener m s retos administrativos así como líder de opinión en preparación para su luego nuevo nombramiento como el primer Obispo de la Diócesis de Laredo. Con la venida del nuevo milenio, llegó el establecimiento de la decima quinta y nueva diócesis en el estado de Texas.

Como en todo en su época de crecimiento había mucho trabajo por hacer. La nueva buena de que la fuerte y vivaz comunidadcatólica a través de la diócesis estaban dispuestos para ayudar al obispo en cumplir los mandatos de Dios.

"Conforme nos fuimos convirtiendo en diócesis, nuestro objetivo principal era el de ser testigos de nuestra fe. No tuve problemas en alcanzar esa meta ya que la fe estaba presente en los corazones de las personas y permanecian fieles y con mucho más entusiasmo al irse identificando con la Diócesis de Laredo. Existe mucho orgullo y felicidad con ello," mencionó el Obispo Tamayo. "Pero, con la emoción que esto conlleva, teniamos que construir las bases de la diócesis en una estructura sólida."

Por ejemplo, el regreso a Laredo del Obispo Tamayo no contaba con un asistente de tiempo completo o una secretaria. "Recuerdo que el Obispo acostumbraba venir a sacar copias y otras labores porque no tenia a nadie quien lo ayudar ," mencionó el vice-presidente de KHOY Bennett McBride que su oficina se situa en el mismo edificio de la cancillería. "El locutor Joe Jimenez y yo eramos más bien todo el equipo de trabajo. No habia personal como ahora lo hay. E inclusive ahorita no es un equipo de tiempo completo. Todos llevamos varias encomiendas."

El Obispo Tamayo reconoce que una diócesis en su tercer año de vida le queda mucho por crecer con obstáculos al igual que financieros.

"Hoy en día, hay una gran preocupación por recursos financieros y una contabilidad fiscal correcta. Queremos estar en lo correcto que los donativos de los feligreses entregados los domingos seanbien

aplicados," explicó el Obispo Tamayo. "El Obispo Tamayo no es sólo un líder espiritual de la diócesis sino que también como encargado administrativo de los bienes materiales de la Iglesia. Como en todo negocio, veo por sobre todas las operaciones y me interesa el crecimiento de la diócesis, la construcción de nuevas iglesias y apostolados así como el desarrollo pastoral de diversos ministerios con personal calificado."

Evidentemente todos los que trabajamos en la Diócesis de Laredo hacemos varias funciones empezando por el Obispo Tamayo. Cualquier que haya tenido contacto con el obispo a sentido su tranquilidad y gentileza por su paz con Dios y su continuo esfuerzo de caminar en las huellas de Jesús.

"Jesús dijo, "si deseas ser mi discipulo toma tu cruz y sigueme." Uno a veces dice esas palabras pero no entiende la profundidad del mensaje. Sabemos que la vida a la que fuimos llamados a vivir no es una vida facil sino que conlleva varios sacrificios. Hubo un tiempo durante los primeros cinco años de mi sacerdocio que realmente sentia el peso de la cruz, el sacrificio, el compromiso y mi entrega. Esa fue una de las veces que recuerdo el postrarme frente al Santísimo y deicrle, 'Señor no sabia que tan pesada esta cruz sería.' Pero aún y así no le pedí que me la quitar . No dije, 'Ya no la quiero.' Sino al contrario, 'es pesada ayudame. No la puedo cargar sin tu ayuda.' Estoy agradecido por ese momento. Me hizo recapacitar que el sacerdocio no es una vida color de rosa de que todos te quieren, todos te reconocen y todos abriendote sus puertas. Sino que implica sacrificio pero con ello llega la madurez y un compromiso que se renueva."

Este momento de compromiso continua renovando la vocación religiosa del Obispo Tamayo para traer la buena nueva y la salvación de Dios a la gente.

"Me encuentro emocionado por esta nueva publicación de La Fe," comentóel Obispo Tamayo. "Esta revista me permite hablarle directamente a la gente de la diócesis. Aún y sino puedo oficiar misa en todas las iglesias los domingos, si puedo expresar mis pensamientos y sentimientos a través de La Fe sabiendo que esta publicación llegar a las personas y así estar n llevando a sus hogares el mensaje de fe, esperanza y amor que Jesús tiene para todos a través de los lectores de La Fe."

From the Bishop
 
From the Editor

It's finally here, the premiere of La Fe. Two syllables that pack hope, inspiration and faith.

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Cover Story
Bishop Tamayo

Bishop James A. Tamayo looks back on a life of crosses and joys.

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