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Un Cofre de oro Exclusivo de La Fe: Padre Vladimiro Manente, OMI

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Hasta en la muerte, Blondie, una vieja perra de raza mixta, se mantuvo leal a su mejor amigo y cuidador, al permanecer acostada frente a su ataúd dentro de la Iglesia de San Francisco Xavier, ubicada en un area remota y olvidada de Laredo. Quizá ninguna otra imagen captura o personifíca mejor, la influencia que el Padre Vladimiro Manente, OMI, inyectaba en las vidas de cualesquier personas o cosas con la que tuvo contactnos durante la larga historia de su vida.

Aún con sus queridos animales como Blondie, que andaba por todas las calles, pero que siempre estaba presente en las Misas celebradas por el sacerdote Italiano. “ Sus mascotas eran sus monaguillos,” decía riendose Leo Canales, un viejo amigo del Padre Manente. “Los perros erán muy religiosos. Los perros, el pavo real, y hasta un venado, venían a Misa. Se sentaban allí al píe del altar. El los amaba a todos porque eran criaturas de Dios.”

Así comenzamos la historia de un hombre cuyas mascotas como Blondie, Facina, Pee-Wee, Pirata, Kiara, Rina y Sansón compartían la fama de su dueño y eran igualmente tan bienvenidos como cualquier parroquiano humano en el santuario de Dios.

Si fue su primera asignación como sacerdote en Eagles Nest (Nido de Aguila), Nuevo México, un nombre apropriado considerando su bien conocido amor y aprecio a la natulareza, o su última asignación como Párroco de la misión situada en un barrio pobre y escondido, y aveces refugio de criminales, apropiadamente conocido como El Rincón del Diablo, el Padre Manente fue un hombre humilde con un apetito voraz para hacer una diferencia positiva en su comunidad y a traves de todo el país. Venerado como el fundadro de los Cursillos de Cristianidad en los Estados Unidos, el impácto del Padre Manente puede ser inmensurable, si se considera el inmenso crecimiento de los retiros de tres días y la gran cantidad de participantes, cuyas vidas han sido cambiadas como resultado de este iluminación espiritual.

Sin embargo, sus amigos están de acuerdo de que las vidas de aquellos con quienes tuvo contacto, permacerán cambiadas para siempre. “ Te hacía sentir como él era tu mejor amigo,” recuerda Fernando Montemayor junto con el resto de los bandidos, como el Padre Manente se refería a Montemayor y sus cohotes, Rubén González y Léo Canales. “Te hacía sentir muy especial. Te hacía sentir como si tú eras su más amado.”

“ Tuvimos la bendición de ser parte de su vida,” interpuso González. “Y nos dio mucho más de lo que nosotros jamás le podreiamos haber dado.” “ Recuerdo haberle dicho en alguna ocasión que si mureria antes que nosotros, que nos diera una palanca, para que pudieramos entras al Cielo,” agregó Canales. “Y el dijo, ‘el Cielo no sería Cielo sin mis amigos.’ Ese es el tipo de hombre que él era.”

Otras de las características que distinguían al Padre Manente yacían en su humilidad y su esencia de ser.

“ Probablemente se sienta apenado ahorita, que sabe que estás escribiendo datos biográficos sobre él. Era un hombre de demasiada humilidad para cosas como esas,” dijo González sonriendo. Montemayor estuvo de acuerdo, agregando que “su espiritualidad era muy profunda.”

“ El Padre solía decir que no se necesitan milagros para creer. El más grande de los milagros eres tú mismo. Que fuiste creado en la imagen de Dios,” explicó Canales. “Y nos explicaba que parte de la grandeza estaba en que teníamos inteligencia, ‘ser inteligente,’ decía Padre Manente que ése era el milagro.” Canales, Montemayor y González procedieron a compartir una historia que el Padre Manente les había contado sobre su llegada a los Estados Unidos. Margarita Elizondo, que fue la asistente del Padre Manente por casi 25 años, tambien compartió su versión de la historia.

Sólo unos cuantos meses de haber salido del seminario, el Padre Manente se embarca de Italia para America, y despué de algunas breve asignaciones en Nueva Orleans, Laredo, Palisades Park, y otra vez en Laredo, fue asignado a una iglesia muy rústica en Eagles Nest, Nuevo México. El mismo Eagles Nest cuyos 36 grados bajo cero y 45 grados bajo cero permanecen en los registros como los días de mayor frio en la historia metereológico de EUA. Con las escénicas montañas como fondo, la gente llegaba a Misa en camiones y permanecían el resto del día para celebrar. Al final del día todos se retiraban y el residente más cercano vivía entre tres y cinco millas del Padre Manente.

Así que un domingo en la noche, al retirarse todos, se fue a la cocina y preparó algo para comer. Después decidió salir al patio de atrás, pero de acuerdo con la historia, cambió su decisión después de darse cuenta de que el patío era un cementerio. Quizá era un poco misterioso para el Padre, suponen todos.

“ Se sienta en los escalones de enfrente de esta muy pequeña capilla y ve lo que él pensaba que era un lobo, porque nunca había visto un coyote,” vuelve a contar la historia Elizondo. “Así que se pone a pensar que ¿ qué es lo que está haciendo en el valle de la nada? Su misión es evangelizar, pensó, y aquí está con nada más que las estrellas, las montañas y el coyote que lo acompaña.” Canales agrega que, “el coyote mira hacia el cielo sin luna y comienza a aullar. Dijo que por un rato muy largo el coyote estaba alabando a Dios por toda la belleza de la naturaleza. Y después de eso, el Padre ya no se siento solo. Siente la presencia de Dios. Dijo que él había venido a evangelizar a las personas, y que un simple coyoyte lo había evangelizado a el.”

“ Eso fue lo que le dio perspeciva a toda su vida y de lo que vendría adelante,” agregó Gonzalez.

En 1958, después de una breve estancia en Eagles Nest, el Padre Manenete regresó a Laredo y sirvió en las parroquias del Divino Redentor, San Agustín y hasta en la Capilla de San Francisco Xavier. Fue durante este tiempo que dos pilotos de la Fuerza Aérea de España, quienes en dos ocasiones habían tratado de establecer el Movimiento de Cursillos en otras partes de Texas, sin haber tenido éxito, llegaron con el Padre Manenete. Habiendo vivido el Cursillo en su tierra nativa de Mallorca, en la costa de España, con el fundador de los Cursillos de Cristiandad, Eduardo Bonnín, los pilotos, asignados a la Base Aérea de Laredo, decidieron intentar de nuevo con el jóven sacerdote de ojos de acero.

“ Fueron con el para iniciar los Cursillos y el pensó que sólo eran unos jóvenes locos,” dijo Canales.

Elizondo dijo que el Padre Manente se quejó en cuanto a lo dificil que es organizar una junta para cuatro hombres en un viernes, pues mucho mas dificil atraér a 25 hombres para pasar tres noches y días juntos en un retiro.

Father Manente, far right, accompanies Most Reverend Mariano S. Garriga, Bishop of the Diocese of Corpus Christi, during the blessing of the first Cursillo Center in the US. The center was completed by the volunteers in 1961.

A pesar de que el Padre estaba reacio, los españoles Bernardo Badell y Agustín Palomino, fueron persistentes en sus esfuerzos de establecer el movimiento. Con los brazos abiertos en forma de crucifijio, los soldados oraron abiertamente en la humilde Capilla, para lentamente y seguramente atraer al Padre Manente para dedicarse a esta historica taréa.

Father Manente, far right, accompanies Most Reverend Mariano S. Garriga, Bishop of the Diocese of Corpus Christi, during the blessing of the first Cursillo Center in the US. The center was completed by the volunteers in 1961.

El siguiente reto era encontrar un local que pudiera hospedar a un grupo grande de hombres, así como proporcionar todas las instalaciones necesarias. “ Al caminar por el centro un día, preguntaron sobre el viejo Hospítal de la Merced, que ahora es una casa de cuidados de enfermería para ancianos, en la esquna de Juárez y Matamoros, a un lado de la Plaza Jarvis,” explicó Elizondo. “El Padre les dijo que estaba vacío y programado para ser demolido, pero los pilotos insistieron en revisarlo por dentro. Encontraron lo que necesitaban, incluyendo una Capilla.” Elizondo también hizo notar que el Padre Manente encontró una pequeña estátua de la Virgen de Guadalupe, hecha pedazos, dentro del hospital abandonado. :a restauró y todavia se encuentra prominentemente exhibida en la Iglesia de San Francisco Xavier.

El día 1ro. De mayo de 1958, el italiano y los dos españoles llevaron a cabo el primer Cursillo en Laredo. Irónicamente, el Padre Manente murió en el 44 aniverasrio de su primmer Cursillo. No obstante, el Cursillo vive a traves de los años en Laredo y se extiende por todo Texas, así como por los Estados Unidos.

“ El Cursillo probablemente fue su mayor logro. Frecuentamente decía que para él, éra la definición de su propósito como sacerdote,” agregó Elizondo. Sin embargo, su trabajo al ir formando el Movimiento Americano de Cursillos apenas había comenzado.

A finales de la decada de 1960, el Cursillo continuó su evolución bajo el ojo vigilante del Padre Manente, con la admisión de mujeres en la experencia. En noviembre de 1966, el movimiento tomó otro paso hacia delante con el primer Cursillo para mujeres con 42 participantes. Todavía había más por hacer. El Padre Manente, inspirado por un artículo que apareció en la publicacion Cursillos de Cristiandad, se animó para iniciar un Cursillo para la juventud en el verano de 1978.

“ La preocupación era que la juventud no tomaría esto en serio. Era demasiado profundo,” dijo Montemayor. “Pero el Padre Manente era un firme creyente en la juventud. Solía decir, ‘cuando estás buscando a Dios, nunca eres demasiado jóven. Solamente ten un corazón abierto.” Fue esta creencia que le permitió iniciar los Cursillos para la Juventud.

Esa creencia y un jóven sacerdote, afectuosamente conocido como Padre Bob, fueron instrumentales en la expansión del movimiento. El Reverendo Robert Flickinger arribó a Laredo y sirvió en la parroquia de San Luis Rey por unos tres años antes de aceptar el reto de ser el primer Director Espiritual del Cursillo de Juventud, en noviembre 1978.

“ Yo recuerdo que el Padre Manente estaba muy entusiasmado con esta idea,” recordó el Padre Bob. “El contemplaba los rollos de una manera muy diferente para la juventud. El fue mi mentor en la elaboración de las pláticas.”

Al concluir el Cursillo de Juventud inaugural, el Padre Bob le dijo al Laredo Times, en su edición del16 de diciembre de 1978, que “estaba animado y convencido del potencial y la dinámica de liderazgo de nuestra juventud.” También se enfóco sobre la

naturaleza histórica del acontecimiento, agregando que “la primera semilla que hemos sembrado creecerá hasta convertirse en un tremendous campo y alimentará a Laredo con líderes jóvenes, convencidos de su fe y préstos a servir a su Iglesia.”

A pesar de su corta estancia en Laredo, el Padre Bob, como todos, quedó profundamente influenciado por el Padre Manente.

“ Era un hombre extraordinario. Siempre estaba en control, pero entretenia. Era un hombre que hacía su trabajo para Nuestro Señor,” Dijo el Padre Bob. “Si tenía alguna falta, era que siempre estaba disponiblepara la gente. Definitivamente era el Pastor de su barrio.”

Montemayor estuvo de acuerdo con esta evaluación que refleja su generosidad. “ Siempre estaba pensando en los demás. Siempre dando. Y a veces se quedaba sin cosa alguna para asegurarse de que a otros no les faltara,” dijo Montemayor.

“ Y nunca se preocupaba por dinero,” agregó González. “Tenía ese detalle de fe de que Dios siempre proporcionaría todo y siempre lo hacía.” Lo que explica el por qué el Padre Manente daba tanto de sí mismo a todos y a todo.

Fr. Manente at an anniversary celebration in 1983.

“ El area del jardin en San Francisco Xavier es un oasis en Laredo,” dijo el Padre Bob. “El amaba la naturaleza y a los animales. El era nuestro pequeño San Francisco de Asis.” Distinto a la mayoria de la gente, el Padre Manente gozaba al cuidar a su rebaño, sus mascotas, perros,gatos, pájaros, el venado y otras criaturas que se encontraban, en los predios.

Dentro de los sonidos apaciguadores de los animales silvestres, que cantaban sus alabanzas al Creador, el Padre Manente, la tierra en su rodillas, y con sus manos atendía a sus mascotas de la misma manera, de rodillas. “ Yo recuerdo que hasta escuchaba las confesiones en el jardin, con los pantalones enlodados por haber estado trabajando entre las plantas,” dijo Elizondo. “Era una labor de amor para el.” Blondie, que se sentó a su lado aún en la muerte, sigue caminando por los predios. El santuario de las aves llena el jardín de plasenteras melodías de alabanza. Y cada día comienza con el carcajear de las gallinas y el canto de un gallo.

“ El amaba tanto a la naturaleza, que hicimos un viaje de 11,000 millas, y 30 días, a Alaska,” dijo González. “Eramos Leo, yo, mi hijo Tristán y el Padre Manente que fuimos en ese viaje. Y nos fuimos manejando.”

“ Nunca nos alojamos en un motel. Acampámos todo el camino,” agregó Canales.

“ Celebramos Misa todas las noches antes de cenar, en el viaje a Alaska. El Padre hasta llevaba un Sagrario de viaje con las hostias y el vino.”

“ Una de las cosas más sorprendentes de este viaje es que la gente de Eagles Nest todavía lo recordaban,” dijo González. “Todavía lo conocían. Le decían`Hola, Padre Manente’ y les saludaba a todos moviendo las manos. Era sorprendente.”

The first group of kitchen workers at the Cursillo in Laredo. This group plays a vital role in the success of each retreat. They are called the silent apostles for their dedication and entrega.

Y aún en la muerte, sigue siendo una parte importante en la vida importante en la vida de mucha gente. Entre los tradicionales cuentos de expediciones con sus amigos – como el del pescado de $200.00 de Port Mansfield, o la broma que les hizo en el Lago Guerrero – el Padre Manente sigue viviendo.

“ Yo sigo hablando con el todos los dias,” dijo Canales. “El entró a mi vida un poco después de la muerte de mi padre. Era mi major amigo, mi director espiritual, y me dió el mayor concepto de lo que es Dios en la realidad.” González, de acuerdo, agregó, “el me dio a conocer el agradecimiento para la vida y la naturaleza. Un agradecimiento para todo lo que consider Amos como cosas de hecho.”

Es como la lección que aprendemos del sonido del ganso cantador. De acuerdo con la leyenda, durante un domingo en particular, el Padre Manente se molestó con el sonido de claxón de un automovil que interrumpía la Misa. Envió a una persona a que hablara con quien tan inconsideradamente, en su vehiculo, causaba el ruido. Cuando la persona abrió la puerta entró un ganso, aparentemente enojado porque la puerta no estaba abierta. El ganso caminó, haciendo ruido con el gaznate, hasta el altar, donde tomó su lugar acostumbrado. Satisfecho, y lleno de la gracia de Nuestro Señor, el ganso dejó de hacer ruido durante el resto de la Misa.

Comenzando con sus primeros días de sacerdote en Italia (entonces ocupada por los Nazis durante la segunda Guerra Mundial), donde puso en peligro su propia seguridad con el fin de obtener alimentos para sus hermanos religiosos, hasta sus últimos días en El Rincón del Diablo, el Padre Manente simplemente buscó dar a conocer el buen nombre Nuestro Señor Jesucristo. Nacido el 4 de Julio, trajo un diferente tipo de liberación a su rebaño.

¡ De Colores!

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