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Cover Story | |
| Encontrando La Paz. La Paz comienza contigo |
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Por Goyo López Fotografía Guillermo Sosa & Cortesía Esta no es la historia típica en donde el heroe salva la situación en los últimos cinco minutos de su película favorita. Al contrario, esta es una historia que tiene que ver con aflicción, culpabilidad y de no perder la fe. Es una historia apremiante de sobrevivencia y de cómo confiar en la fe y en Nuestro Señor para enfrentarse a las brutales y devastadoras realidades cotidianas. Y esta es una historia que afectó a cuatro familias y un incontable número de amigos y parientes. No se puede ser apaciguador hasta que se esté en paz con uno mismo y con Nuestro Señor. Luciano "Butch" Flores conoce esto de primera mano. Su historia, compartida por primera vez con el público, abarca estos temas, así como los elemnetos interlasados de invencibilidad, tristeza, desesperación, tragedia, enojo, traición, suerte, destino, propósito, compasión, paz y fe. "La mayoría de la gente no está consciente de que 'yo' era la persona," comienza Butch Flores, como se le conoce por la mayoría de la gente de la diocesis. "Y de vez en cuando estoy en un restaurant o en algún otro lugar, y comienzan a hablar del asunto y me sobrecoje la emoción." Durante las tempranas horas de la mañana del 5 de abril de 1968. Butch Flores, Cesar Hall y Darío Hinojosa, estaban regresando de un escursión de tres días a Houston, Texas. Ted Eulander, originario de McAllen y jugador de beisbol profesional, había extendido una invitación a un viejo amigo y compañero de caceria, Hall, para venir a ver a los Minnesota Twins y convivir con el club de beisbol, mientras estaban jugando con los Astros de Houston. Como cualquier camarada lo hubiera hecho, él a su vez, invitó a Flores e Hinojosa para acompañarlo en esta oportunidad de oro para conocer a los jugadores profesionales de beisbol y revisar la octava maravilla del mundo del Astrodome de Houston, que en aquel tiempo era relativamente nuevo. El viaje también serviría como una oportunidad para Hinojosa, estudiante de la Preparatoria Martin High School, quien ya había firmado una carta de intención para jugar futbol en la Universidad de Houston, de visitar el campus, conocer a los entrenadores y jugadores, así como tener un semblante para el nuevo ambiente que pronto sería suyo. |
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Aunque Hall jugaba futbol para los Mustangs de Nixon en sus años de formación, era Hinojosa el que tenía una fama sobresaliente y estaba colocado entre los mejores jugadores que habían jugado en Laredo. Su camiseta y su casco siguen como reliquias en Martin High. "No dormimos mucho durante esos breves días que estuvimos alla," admite Flores. "Nos pasamos el tiempo en el hotel con el club de peloteros y con jugadores como Rod Carew, Vida Blue y Eulander. Eramos muchachos jovenes que nos divertíamos." |
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Ironicamente, la reunión festiva entre los laderences y los Minnesota Twins, llegó a una parada abrupta, ya que el juego final de la serie fue cancelado como resultado del asesinato de Martin Luther King, Jr., el 4 de abril de 1968. "En ese día, la Liga Mayor de Beisbol, decidió cancelar el juego debido a la muerte de King. Fue un día muy doloroso para nuestro país. Hubo saquéos y violencia en algunas de las ciudades más grandes en EUA y yo creo que pensaron que sería mejor cancelar el último juego de la serie," explicó Flores. Y decidieron regresarse a casa esa misma noche. Sobrio, pero fatigado, Flores tomó el volante del vehículo y comenzó el viaje de regreso a casa de Houston. "Con toda honestidad, una de las últimas cosas que recuerdo es que nos paramos en Beeville para estirar las piernas y lavarme la cara para quedarme despierto." relata Flores emociomalmente. "La próxima cosa que supe, fue que desperté en un hospital en Three Rivers y nadie me decía por que, o que había sucedido." Cuatro personas murieron durante el accidente que ocurrió antes de la madrugada, como a unas 10 millas de George West llendo hacia Freer. Hinojosa, dormido en el asiento delantero de pasajeros, y Hall, dormido en el asiento trasero, murieron instantaneamente. Una pareja de edad avanzada, que venía en el otro sentido, también murio esa noche. Flores escapó con una pequeña lesión en su mejilla superior derecha y un hombro lastimado. |
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"Eso fue todo." dijo Flores angustiado. "¿Cómo pueden morir cuatro personas y yo salir con lastimaduras pequeñas? ¡No fue justo! ¿Por qué no pude haber muerto yo también? |
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De acuerdo con Flores, el reporte de la policía decía que él probablemente había invadido el carril del sentido opuesto y le pegó a otro vehículo. El vehículo que manejaba Flores, quedó como acordión desde el frente hasta la cajuela, pero sólo del lado de pasajeros. Flores posteriormente fue declarado culpable de Homicidio por Negligencia y sentenciado a cuatro años de libertad condicional, como resultado del accidente. Esta es parte de lo que ha atormentado a Flores por todos estos años. No puede recordar los eventos de esa noche. "Algunas persons especúlan que me había dormido al ir manejando y me quedé inconciente como resultado del choque." explica. "Otros piensan que vi los cuerpos muertos junto a mi, y debido al trauma, que mi mente eliminó todo. ¿Sabe usted? No se exactamente donde ocurrió el accidente. Tengo una idea, pero nadie me ha llevado jamás para ver exactamente donde sucedió." Eventualmente, y mientras todavía estaba en el hospital, se le informó a Flores de las trágicas consecuencias que habían ocurrido. "¿Cómo piensa usted que me sentí?" pregunta Flores retóricamente, entre sollozos. "Cuatro personas estaban muertas. Dos de mis amigos más cercanos estaban muertos. Recuerdo que mi madre me decía que le diera gracias a Dios de que yo todavía estaba vivo. Se que su intención era buena y que estaba tratando de darme apoyo. Peero yo seguía pensando: ¿le voy a dar gracias a Dios porque yo estoy vivo, mientras que esas personas estan muertas? Al contrario, yo seguía preguntando por qué no me había muerto. Decía, "¿Qué clase de Dios hace esto?" "Es mucho mas fácil morir que seguir viviendo", continuó. "Me di cuenta de eso después del accidente. Y tanbién me di cuenta de que cuando en cualquier momento algo va mal en nuestras vidas, siempre culpamos a Dios. Constantemente cuestionamos a Dios de que ¿por qué permite estas cosas, cuando deberiamos tener fe en El." Afortunadamente para Flores, no estuvo solo durante este tiempo dificil. Su familia, su novia y muchos amigos lo consolaban, lo confortaban y lo apoyaban durante su pesadumbre. |
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"Mi madre, mis hermanos, mis hermanas, Bertha, que ya es mi esposa, y muchos amigos se quedaron conmigo constantemente mientras estuve internado en el hospital y cuando estaba en casa después de regresar a Laredo," dijo Flores. "Estoy muy agradecido con los que me empujaron a regresar a una vida tan normal como fuera posible. No me permitieron que dejara de vivir." También estaba presente la misericordia de Dios. |
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"Pero yo creo que uno de los momentos más dificiles fue cuando la Sra. Evangelina Hinojosa vino a visitarme en la casa," dice Flores con dificultad. "Aquí está la mujer que acaba de perder a su hijo y viene a confortarme a mi. "¿A confortarme a mi?" dice incrédulo, con lagrimas escurriendo por sus mejillas. "Ella es la que merece la consolación, y ella viene a consolarme ami." Este evento tan emocional, aunado a su raíces fuertemente católicas, eventualmente le dieron el coraje y el entendimeinto de continuar con su vida. "Mi madre Tomasa, se aseguró de que todos sus hijos fueran creciendo con fuertes principios católicos. Yo siento que eso me ayudó mucho," dice poderadamente. La mayoría de las personas se olvida de que yo también asistí a la Academia de San José y que luego me transferí a Martin High para mis dos años siguientes antes de graduación. Habiendo tenido esa formación católica, me dio fortaleza y entendimiento." En los meses de verano después del accidente, Flores comenzó a buscar asesoramiento de los sacerdotes de la parroquia de San Luis Rey en Laredo, que convenientemente se ubica del otro lado de la calle de su casa. "Hablaba con el Padre Bernardino y con el Padre McGetrick en San Luis Rey. Y ellos me decían cosas como que era 'suerte' o 'destino' y que eran las cartas de baraja que Dios destinó para mi," recuerda Flores. "Me dijeron que Dios tenía otro propósito para mi y que por eso estaba yo aquí todavía. En ese tiempo esto no tenía sentido para mi. Pensé que sólo trataban de consolarme. Eventualmente, y una vez más debido a mis principios católicos de familia, comencé a entender lo que ellos trataban de decirme. Tenía que poner toda mi fe en Dios. Y los hice." El accidente, indudablemente alteró las vidas de cada familia involucrada. Todos sintieron el dolor, la tristeza y la agonía y las incontables emociones adicionales asociadas con tan trágicas pérdidas. Poco a poco, Flores comenzó a darse cuenta de que toda la tristeza personal en el mundo no regresaría a sus seres queridos ni a las pareja de edad avanzada. Se dio cuenta de que él no era el único que vivía con el dolor y el vacío. Se dio cuenta de que la paz vendría solamente mediante la oración, la adoración y la fe en Nuestro Señor quien perdona y alivia. "Los sacerdotes me hicieron entender que esta era mi cruz. ¿Por qué yo? Yo no se. ¿Estaría probando mi fe? Tal vez. Pero he tendio que aguantarlo," dice Flores. Durante los últimos 30 años, Flores ha estado involucrado en el atletismo local como entrenador, y ahora como director asistente del Departamento Atlético en el Distrito Escolar Independiente de Laredo. Mediante su papel de entrenador y educador, Flores ha podido formar las vidas de muchos jovenes, hombres y mujeres. Siendo un entrenador es mucho más que X's y O's. Involucra siendo un padre sustituto, un amigo, un consejero y un modelo. Las lecciones dificiles de la vida muchas veces se enseñan en los campos, canchas o pistas, utilizando el deporte como medio de comunicarlas. Sin embargo, la muerte también ha sido un fantasma para Flores en los días como entrenador. Casi 30 años del día del accidente de auto, el ex entrenador de beisbol de Nixon se encuentra dentro de otra tragedia. Un joven sobresaliente de beisbol, jugador del campo izquierdo, llamado David Cadena, está bateando para los Mustangs contra los Coyotes de Uvalde, en el Torneo de Beisbol de Olimpíadas Fronterizas. Desde su lugar usual en el cajón del entrenador, junto a la tercera base, Flores da la señal a Cadena para golpear ligeramente. Cadena voltea y cuadra sus hombros para enfrentar al pitcher en un intento de golpear ligeramente la pelota con éxito. En vez, la pelota no le pega al bate y le pega a Cadena en el pecho, cerca de su corazón. El joven Mustang se cae sobre el piso de home y sufre un paro cardiaco y es trasladado por ambulancia al anterior Centro de Salud de la Merced, donde eventualmente es declarado muerto. El hermano mayor de Cadena, un paramédico, estaba en las bancas y corrió inmediatamente al campo para darle resucitación cardio pulmonar (CPR). |
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"No lo pude creer", dijo llorando Flores, con voz quebrantada. "Pero esta vez no le eché la culpa a Dios. No hizo que las cosas fueran menos duras. Recuerdo haber estado en el hospital cuando nos dijeron que no sobrevivió. Le pedí a mi esposa Bertha que me dejara solo un rato. Y le dije a Dios, 'supongo que necesitabas un jugador en el campo izquierdo en el cielo, mas de lo que yo lo necesitaba aquí en la tierra.' Pero no le eche la culpa Dios esta vez. Lo entendí mejor en esta ocasión." |
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El ex entrenador lloró la muerte, como todos lo hacemos, pero se apoyó fuertemente sobre su fe para proveer la fortaleza y el confort para seguir adelante y, mayormente importante, para confortar a los miembros que quedaron en el equipo de beisbol. El liderazgo de Flores permitió que el equipo, eventualmente, obtuviera cierre a muerte de Cadena. Y aunque Flores hasta este día todavía busca el cierre total para un accidente que sucedió hace mas de 35 años, ha tenido la capacidad de encontrar suficiente paz, mediante su fe, para vivir una vida en la cual ha afectado positivamente a mucha gente y quizá haya cumplido con su propósito. Algunos de nosotros pasamos por los movimientos cotidianos sin jamás conocer o comprender cual es el propósito de nuestro vivir. |
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| Feature Stories |
| A Different Kind of ‘PADRE’ |
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He calls himself an unabashed Chicano priest. |
Guest Columnist |
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How amazing God is! Today I am asked to reflect on peace. |
| From the Bishop |
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| From the Editor |
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I didn’t put two and two together until I saw his face. It all came back to me very quickly. |
Cover Story |
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You cannot be a peacemaker until you are at peace with yourself and with our Lord |
Diocese of Laredo |
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