From the Bishop
 
From the Editor

This issue focuses on commandments three and four.

En Español

 

Diocese of Laredo

 
 

Tune in to Laredo's first live radio on the internet

Ultima Palabra

Observando el tercer y cuarto mandamiento

 

 

In English

Foto por Guillermo Sosa

Por Rev. Thomas Joachim, FJ

Yo siempre estuve sorprendido al escuchar que Dios dijo, “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Mateo t 22:37) y “honrarás a tu padre y a tu madre” (Exodo 20:12).

Hubiera sido más fácil decir lo contrario, “honrarás a tu Dios” y “y amarás a tus padres”. De hecho, es natural que uno ame a sus padres, y toda religión trata de honrar a Dios. Sin embargo, Dios sí le dijo a Israel, “amarás al Señor tu Dios y honrarás a tus padres.” ¿Por qué dijo esto?

Vamos a darle un vistazo al tercer mandamiento, recuerda mantener sagrado el día del Señor. Para nosotros, el día del Señor es el domingo y para mantener sagrado el domingo, implica primero que todo, ir a Misa en este día.

Pero la pregunta que surge es ¿Va uno a la Misa Dominical con el fin de honrar a Dios o porque le amamos?

Yo fui educado en una familia Cristiana y nosotros íbamos a Misa cada domingo.

Pero tomó mucho tiempo para mi de ir a Misa no sólo porque tenía que ir, pero porque amaba asistir a la iglesia. Eventualmente aprendí a honrar a Dios y amarlo. Recuerdo muy bien ese momento en mi vida, cuando tenía 17 años de edad, cuando descubrí, quizá por primera vez, que Jesús era un amigo. Sentí que él estaba tocando a la puerta de mi corazón como un limosnero preguntándome, ¿puedes por favor abrir para mí la puerta de tu corazón?

A partir de ese día decidí ir a Misa todos los domingos de mi vida, no sólo para honrarle pero para amarle. Para mi, el ir a Misa es abrirle mi corazón a mi Dios y a mi amigo.

Asistiendo a Misa es compartir su vida.

El cuarto mandamiento dice honrar (no sólo amar) a tu madre y a tu padre. Con nuestros padres la relación es muy diferente que con Dios. Somos carne de su carne y sangre de su sangre. Esta es la razón por la que es justamente normal tener un amor filial para ellos. Cada bebé ama a sus padres de manera natural. Pero hay una cierta dificultad cuando somos lastimados por nuestros padres, cuando descubrimos que ellos no son perfectos, cuando somos testigos de sus flaquezas y hasta de sus pecados. En ese momento, la tentación es despreciar a nuestros padres. Esta es la razón por la que Dios dice no sólo amar a nuestros padres, pero honrarles también.

Lo que hayan hecho, te mando que les honres, dice el Señor. Este es el primer mandamiento con una promesa - que todo este bien contigo y que estarás largo tiempo en la tierra. (Efesios 6:3). En otras palabras, honra a tus padres y Dios te dará su bendición.