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From the Editor |
| Tiernos recurerdos y tradiciones en esta temporada de dias festivos |
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Por Goyo López No pude hilvanar las cosas hasta que vi su cara. Entonces, todo regresó a la memoria rapidamente. Así que éste es el hombre del que me habló el Obispo Tamayo. El hombre del que me habló con mucho encomio, debido a sus convicciones y esfuerzos para abrir las puertas de oportunidad para los sacerdotes latinos, por todos los Estados Unidos, para llegar a ser ordenados como obispos. Allí parado frente a el, todo regresó a mi memoria. Al estar parado ante el Padre Roberto Peña, OMI, el recuerdo fue instantaneo. Después de los abrazos y saludos tradicionales, compartí un recuerdo favorito de mi niñez que involucraba al Padre Peña. Al estar sentados con el Obispo Tamayo y con el Padre Richard Guerra, OMI, párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón en Eagle Pass, compartí, probablemente la única homilía que recuerdo de mi niñez. Unos 23 años después, recuerdo vivamente, el coro de risas en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en Laredo, durante una Misa en particular en la temporada navideña de 1980. Un humilde pastor compartió con su rebaño un divertidísimo cuento acerca de un marranito que estaba extremadamente entusiasmado acerca de las fiestas navideñas. Cuando le cuestionamos sobre su entusiasmo por la fiesta venidera, el puerquito respondió “porque me van a hacer tamales.” El chiste de este cuento es que el puerco iba a ser la fuente de carne para este delicioso platillo mexicano. Aunque el Padre Peña no permaneció mucho tiempo en Laredo, si se quedó el tiempo suficiente para ser testigo en el matrimonio de mi hermano mayor, Armando con su esposa Mary Lou. Como se pueden imaginar, mi encuentro casual con él en Eagle Pass (ya está de nuevo en nuestra diocesis), inundó mi cerebro con las placenteras memorias y bastante cosas de que platicar. Su papel como activista, y las consecuencias acompañantes por sus decisiones, se detallan en esta edición invernal. Al haber llegado a hilvanar las cosas, me quedé asombrado por el papel tan activo que el Padre Peña tuvo en Laredo y en el sur de Texas, en las actividades de justicia social para mejorar las vidas de los desamparados. El párroco que yo recuerdo, nunca habló de, ni presumió de, los logros alcanzados y de su involucramiento en mejorar la calidad real en asuntos de vida. Todo lo que yo recordaba era de un sacerdote que nos contó acerca del entusiasmo de un marranito que iba a recibir el regalo de los tamales. Mientras que con frecuencia creemos que la vida se vuelve muy complicada, son los recuerdos como estos y una temporada como la navideña, que logra que contemplemos la vida como algo sencillo. Y coloca las cosas, tales como nuestras vidas, en la perspectiva apropiada. La Navidad, después de todo, es la celebración del más grande de los regalos que jamás se hayan dado. |
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| Feature Stories |
| A Different Kind of ‘PADRE’ |
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He calls himself an unabashed Chicano priest. |
Guest Columnist |
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How amazing God is! Today I am asked to reflect on peace. |
| From the Bishop |
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| From the Editor |
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I didn’t put two and two together until I saw his face. It all came back to me very quickly. |
Cover Story |
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You cannot be a peacemaker until you are at peace with yourself and with our Lord |
Diocese of Laredo |
| Tune in to Laredo's first live radio on the internet. |